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Efemérides


Firma de los Tratados de Ciudad Juárez.

21 de mayo de 2024

El 21 de mayo de 1911 se firmó el acuerdo de paz denominado como los Tratados de Ciudad Juárez entre el entonces presidente de México, Porfirio Díaz y el revolucionario Francisco I. Madero, tras la Toma de Ciudad Juárez. Este acuerdo puso fin a los combates armados entre las fuerzas que apoyaban a Madero y las que a poyaban a Díaz, dando por concluido la fase inicial de la Revolución Mexicana.

Dichos documentos estipulaban que Porfirio Díaz y su vicepresidente Ramón Corral dimitirían a finales de mayo y que el Secretario de Relaciones Exteriores, Francisco León de la Barra, sería nombrado presidente interino hasta que pudieran llevarse a cabo elecciones. Una de las consecuencias de esto fue el exilio de Díaz a Francia.

Los Tratados de Ciudad Juárez no hacían mención o instituían alguna reforma social de las que Madero había prometido en ocasiones anteriores. También se mantuvo el marco de gobierno porfirista esencialmente sin cambios. Además, Madero apoyó la impopular idea de que todos los conflictos por tierras serían resueltos en los tribunales, lo que causó brotes de violencia esporádica, especialmente en las zonas rurales, y posteriormente el distanciamiento de Emiliano Zapata.

Finalmente, después de estos tratados, Madero entró en la Ciudad de México el 7 de junio de 1911 y en octubre del mismo año fue elegido presidente junto con José María Pino Suárez, su compañero de fórmula, como vicepresidente.

 

Antonio López de Santa Anna asume por primera vez la presidencia de México

16 de mayo de 2024

16 de Mayo de 1833
Este jueves, al dirigirse a los representantes de la nación dice: “Elegido por los Estados Unidos Mexicanos depositario del Supremo Poder Ejecutivo, he jurado ante Dios y el pueblo, exacto y leal desempeñó de mis obligaciones...El único y sagrado objeto de toda mí vida ha sido, yo os lo juro, afianzar a los mexicanos el pleno goce de los derechos que constituyen la felicidad pública; romper el triple yugo de la ignorancia, de la tiranía y del vició. Mí alma se ha colmado de júbilo en los triunfos de la libertad, que nada podría arrancarnos... Mí promesa de guardar y hacer guardar la Constitución de la República, es una garantía más de su inviolabilidad... No sucumbiría sin contradecirme a mí mismo, a las ilusiones de la ambición." A continuación manifiesta su fe republicana y ofrece no consentir jamás “el cetro de un tirano doméstico o extranjero…”.