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Efemérides


Natalicio de Miguel Hidalgo y Costilla

08 de mayo de 2026

Hoy conmemoramos el nacimiento de Miguel Hidalgo y Costilla Gallaga, el "Padre de la Patria", quien vino al mundo el 8 de mayo de 1753 en el rancho de San Vicente, dentro de la hacienda de San Diego Corralejo en Pénjamo, Guanajuato.
Hijo de don Cristóbal Hidalgo y doña Ana María Gallaga, el pequeño fue bautizado con los nombres de José Miguel Gregorio e Ignacio. Tras una infancia en el campo y la temprana pérdida de su madre, Hidalgo se trasladó a Valladolid (hoy Morelia) para forjar una de las mentes más brillantes de su época.
Su paso por el Colegio de San Nicolás Obispo no solo lo llevó a graduarse como Bachiller en Letras en 1770, sino que reveló su asombrosa capacidad intelectual. Gracias a su astucia y agudeza, sus compañeros lo apodaron "El Zorro". Además de ser un erudito en teología y filosofía, Hidalgo fue un políglota excepcional: llegó a dominar siete lenguas, incluyendo el francés, el italiano y diversos idiomas indígenas, lo que le permitió conectar profundamente con las raíces y necesidades de su pueblo.
Hoy recordamos al hombre detrás del mito: el académico, el políglota y el estratega cuya inteligencia sentó las bases de la libertad mexicana.

Por: Mtro. Edgar H. Gutiérrez Gardea
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Asesinato del maderista Abraham González

07 de mayo de 2026

El 7 de marzo de 1913, el silencio sepulcral de la noche en la estación ferroviaria de Mápula fue desgarrado por las descargas de fusilería. Aquellos disparos no solo terminaron con la vida de Abraham González Casavantes; marcaron el intento del régimen usurpador de Victoriano Huerta por decapitar moral e intelectualmente al maderismo en el norte del país. Con su ejecución, Chihuahua perdía a su gobernador, pero la Revolución ganaba a uno de sus mártires más íntegros.
El estratega de la justicia social
Abraham González fue mucho más que un funcionario público. Fue el mentor que tuvo la agudeza de identificar en un joven y proscrito Pancho Villa el potencial guerrero necesario para transformar el destino de México. Como Secretario de Gobernación y mandatario estatal, González impulsó una agenda vanguardista que sacudió las estructuras del viejo régimen: combatió los privilegios de los grandes latifundios mediante la justicia fiscal y dignificó la vida de los obreros al prohibir las infames tiendas de raya.
Crónica de una traición anunciada
Tras el sangriento cuartelazo de la Decena Trágica, González fue aprehendido en el Palacio de Gobierno por huestes huertistas. Bajo el engaño de que sería trasladado a la Ciudad de México para enfrentar un juicio justo, fue obligado a abordar un tren bajo la custodia del teniente coronel Benjamín Camarena.
Sin embargo, el destino no era la capital. A unos 40 kilómetros de la ciudad de Chihuahua, en el desolado paraje de Bachimba, González fue bajado del vagón y ejecutado sumariamente. El huertismo intentó ocultar el crimen bajo la cínica narrativa de un "intento de fuga", una táctica recurrente para eliminar a las mentes más brillantes de la oposición.
El hallazgo en el desierto
El paradero de sus restos permaneció en la incertidumbre durante meses, alimentando el dolor y la indignación popular. El velo del misterio comenzó a correrse el 8 de julio de 1913, cuando Esteban Alarcón, un sirviente de la hacienda de Mápula, tropezó con restos humanos cerca de las vías del Ferrocarril Central. Los rumores sobre el asesinato del gobernador guiaron su sospecha.
Al lugar acudió el mayor Agustín Lavanzat, quien localizó un esqueleto incompleto con restos de vestimenta y objetos personales que confirmaron la tragedia: se trataba de don Abraham. Por seguridad, los restos fueron inhumados nuevamente a mayor profundidad, quedando a la espera de un tiempo de justicia.
El regreso triunfal y la lealtad de Villa
Esa justicia llegó el 8 de diciembre de 1913, cuando las Fuerzas Constitucionalistas tomaron Chihuahua. Francisco Villa, investido como gobernador provisional, estableció como una prioridad absoluta el rescate de su mentor. En un acto de profunda lealtad personal y política, Villa comisionó la exhumación y traslado de los restos hacia Estación Horcasitas.
Finalmente, el 25 de febrero de 1914, el general Villa arribó en un tren especial a Horcasitas. Acompañado por su estado mayor y oficiales de la División del Norte, recibió la urna blanca que custodiaba las reliquias de González. El regreso a la capital no fue el de un preso, sino el de un héroe, recibido con los máximos honores militares y civiles.
Un legado inmarcesible
Hoy, a más de un siglo de aquel crimen, la figura de Abraham González permanece como el símbolo de la lealtad inquebrantable a los principios democráticos. Su ejecución, lejos de asfixiar la causa revolucionaria, se convirtió en la llama que incendió la indignación nacional, acelerando la caída de la dictadura. Su sacrificio recuerda que las ideas de justicia social son, a diferencia de los hombres, imposibles de fusilar.

Por: Mtro. Edgar H. Gutiérrez Gardea
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