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Efemérides
TRAGEDIA EN TLATENANGO: FUSILAN AL MINISTRO MELCHOR OCAMPO POR ORDEN DE ZULOAGA Y MÁRQUEZ
TEPEJI DEL RÍO, 3 de junio de 1861. — La tarde de hoy se tiñó de sangre y luto para la causa liberal. Alrededor de las dos de la tarde, el destacado político y filósofo Melchor Ocampo fue ejecutado por un pelotón fusilero en una hacienda de Tlaltenango, bajo las órdenes directas de los jefes reaccionarios Félix María Zuloaga y Leonardo Márquez. La ejecución se consumó a pesar de los intensos ruegos de los vecinos de la zona. Los pobladores guardaban la esperanza de salvarlo, tal como por la mañana habían logrado rescatar del paredón a León Ugalde; sin embargo, la piedad no halló cabida en los líderes conservadores. Serenidad ante la muerte Testigos presenciales detallaron la asombrosa entereza de Ocampo en sus últimos momentos. Al ser abordado por el oficial Aldama, quien le notificó la orden de fusilamiento y le ofreció los servicios de un sacerdote, el político respondió con firmeza: "Estoy bien con Dios. No quiero que se molesten conmigo, ni yo con ellos". En su lugar, solicitó papel y tinta para redactar su última voluntad. Tras concluir su testamento a la una de la tarde, marchó custodiado fuera de Tepeji. Tras una larga caminata, el propio Ocampo sugirió detener el paso argumentando que el paraje era idóneo para el fin. Frente al cuadro de ejecución, obsequió diez pesos y su abrigo (plaid) a los soldados para que asegurasen una muerte rápida. Ante la orden de hincarse, se negó rotundamente declarando: "¿Para qué? Estoy bien al nivel de los fusiles". Un legado de amor a la patria En sus últimas líneas escritas, Ocampo dejó constancia de su entrega a la nación: "Me despido de todos mis buenos amigos y de todos los que me han favorecido en poco o en mucho y muero creyendo que he hecho por el servicio de mi país cuanto he creído en consecuencia que era bueno..." Asimismo, dispuso que su valiosa colección de libros sea legada al Colegio de San Nicolás, en Morelia, una vez que sus albaceas y Sabás Iturbide seleccionen los ejemplares de su preferencia. Crueldad desmedida e indignación nacional La saña de la facción conservadora no terminó con las balas. El general Leonardo Márquez ordenó colgar el cuerpo de Ocampo de un árbol, ignorando si el político aún agonizaba. Los reportes médicos preliminares advierten que el cadáver sufrió graves ultrajes, confirmando el deseo de los captores de mofarse del caído. La confirmación del magnicidio ha desatado una ola de indignación popular en la capital. Multitudes enfurecidas exigen la ejecución inmediata de los presos políticos reaccionarios, una medida a la que el presidente Benito Juárez se opone firmemente para mantener el orden legal. Reacción gubernamental. Ante la gravedad de los hechos, el Congreso de la Unión ha declarado a los autores del crimen fuera de la ley. Se ha comisionado de inmediato a los generales Jesús González Ortega, Leandro Valle y Santos Degollado para emprender la persecución de las fuerzas de Márquez y Zuloaga, quienes actualmente operan de forma errante en el Monte de las Cruces y Mil Cumbres, manteniendo incomunicado al occidente del país. El cuerpo de Melchor Ocampo es trasladado hacia la Ciudad de México gracias al apoyo de los vecinos de Tepeji. Se espera su arribo para los funerales oficiales, programados para el próximo 5 de junio a las tres y media de la tarde.
Mtro. Edgar H. Gutiérrez G.
D.A.
Carranza nacionaliza la marina mercante; capitanes mexicanos toman el control de la flota
CIUDAD DE MÉXICO, 1 de junio de 1917. En un acto de profunda trascendencia para la soberanía nacional, el presidente Venustiano Carranza expidió hoy el decreto que aplica de forma definitiva el Artículo 32 de la nueva Constitución Federal. Con esta medida, el gobierno formaliza la nacionalización de la flota marítima del país, exigiendo que toda tripulación y mando en barcos nacionales quede en manos de ciudadanos nacidos en México.
En cumplimiento inmediato de esta ordenanza, capitanes mexicanos por nacimiento han tomado posesión oficial de los principales buques mercantes del país:
• José del Carmen Solís asumió el mando del buque México.
• Armando Ascorve tomó las riendas del Coahuila.
• Luis G. Pliego quedó al frente del Tamaulipas.
• Luis Hurtado de Mendoza recibió el Sonora.
• Agustín Cendreros tomó el control del Jalisco.
• Alberto Pawling fue nombrado en el Tehuantepec.
• Agustín Guillén tomó el mando del Puebla.
• Rafael Izaguirre Castañares asumió la dirección del Tabasco.
Unanimidad en el Congreso: El nacimiento del Artículo 32
Este acontecimiento culmina el proceso iniciado en el Constituyente de Querétaro. El dictamen correspondiente se debatió el pasado 19 de enero de 1917, logrando una histórica aprobación por unanimidad de 139 votos. El texto legal quedó establecido bajo los siguientes términos:
“Artículo 32. Los mexicanos serán preferidos a los extranjeros, en igualdad de circunstancias, para toda clase de concesiones y para todos los empleos, cargos o comisiones del gobierno en que no sea indispensable la calidad de ciudadano. En tiempo de paz ningún extranjero podrá servir en el Ejército ni en las fuerzas de policía o seguridad pública. Para pertenecer a la Marina Nacional de Guerra y desempeñar cualquier cargo o comisión en ella, se requiere ser mexicano por nacimiento. Esta misma calidad será indispensable en capitanes, pilotos, patrones y primeros maquinistas de los buques mercantes mexicanos, debiendo tenerla, además, los que compongan las dos terceras partes de la tripulación”.